viernes 1 de enero de 2010

YA VIENEN PARA BOGOTA...


SI,YA VIENEN…Luego de participar ó haber sido cómplices de la tortura y asesinato de animales en ciudades intermedias de de Colombia, ya viene en camino para Bogotá LA CARAVANA DE LA MUERTE (cuadrillas de asesinos de toros, una horda de empresarios ganaderos y aficionados insensibles no más de 15.000) que recorren como una peste nauseabunda las hoyas podridas de las Plazas de Toros de Colombia para saciar su sed de sangre e instintos criminales.

Los unos traen consigo armas para cometer crímenes y llenar sus bolsillos de dinero manchados de sangre, otros traen la palabra como arma para defender lo indefendible con comentarios periodísticos que son pagos con sobres que se deslizan en los hoteles, tal vez por ello siempre rayan la babosería más rastrera al considerar héroe a un criminal.

Los otros se aprestan a traicionar por dinero a quien "toros" no hace mucho le dio de beber, se preocupo por verlo crecer y ahora lo mira a los ojos para abrirle paso a un infame y cruel asesino que hará de su cuerpo y su espíritu, su triunfo.

martes 29 de diciembre de 2009

EL ANIMALISMO QUE ADMIRO Y QUE DUELE


EL ANIMALISMO QUE ADMIRO Y QUE DUELE
POR:
JULIO ORTEGA FRAILE
La lucha por el respeto a los derechos de los animales es una labor fundamental y admirable, sin embargo, las consecuencias de los errores que todavía se cometen en la misma son muy graves.

Me gustaría, aprovechando fechas que invitan a balances, expresar mi admiración y gratitud a todos aquellos que vienen entregando su tiempo, su sudor, sus lágrimas y hasta su dinero, por lograr un mayor respeto a los derechos fundamentales de los animales; un debate que a estas alturas debería estar más que superado y que sin embargo, continúa inexplicable y dolorosamente abierto, porque abiertas permanecen también las heridas por las que se desangran todas esas criaturas a manos de algunos hombres, en los que la evolución, lejos de servir para alimentar su ética, se ha convertido en un instrumento al servicio del antropocentrismo más destructivo.

Sensibilidad, generosidad y afán de justicia, son valores imprescindibles para comprometerse en la lucha animalista, pero además, es necesario disponer de un estómago blindado, porque el relato de los episodios de maltrato, legal o no, que acontecen cada día en nuestro País, así como la visión de ciertas imágenes, son una prueba muy dura y extremadamente difícil de superar. Ni que decir tiene, insignificante comparada con la de aquellos que han de enfrentarse en vivo a las consecuencias directas de la barbarie humana. Y casi siempre lo hacen en silencio y sin contar con más ayuda ni compañía que las otorgadas por su vocación y su angustia.

No todos, empezando por mí, gozamos de tal capacidad para ser testigos de tanta sinrazón y sufrimiento sin retorcernos de rabia, de asco y de espanto. Y así, a menudo, sólo porque la obsesión por ponerle fin a esos crímenes es superior en intensidad a cualquier otro condicionante, podemos tragar hiel y seguir adelante, jurando ante el gato al que vemos agonizar después de que lo hayan desollado vivo, frente al cadáver de una burrita violada con un palo, o contemplando al toro que vomita borbotones sanguinolentos tras ser alanceado, que no olvidaremos su padecimiento ni habremos de rendirnos, hasta que sus asesinos reciban el castigo que tan miserables y cobardes acciones merecen. Lo que es tanto como hacerles la promesa de que nuestra batalla continuará hasta que el Código Penal, convierta en delito aquello que hoy no es más que una falta o incluso, ostenta todavía la condición de acontecimiento deportivo, representación artística, manifestación cultural, negocio o supuesta necesidad.

Los animales se ven privados de la facultad de darnos las gracias y acáso, ni las necesitemos, pero es que posiblemente, ni las merezcamos por su parte. Porque si bien estas palabras son un sincero reconocimiento a la imprescindible labor del movimiento animalista, lo cierto es que incurrimos en gran cantidad de errores, en carencias, en egoísmos y hasta en necedades.

No hemos sido válidos, de momento, para trasladar con toda su complejidad, la realidad de esta tragedia cotidiana, contribuyendo con nuestra ineptitud a que la ignorancia colectiva, la más valiosa aliada de los maltratadores, siga siendo la característica que con mayor propiedad se le puede aplicar a todas las formas que subsisten de explotación de los animales.

Y tan imperdonable y nefasta impericia, tal vez se deba a que hasta ahora, no hemos demostrado la predisposición a constituirnos en un movimiento sin fisuras, ajeno a la debilidad que la división de fuerzas genera. Y en ese sentido, no podemos esperar gratitud de aquellos a los que defendemos sino un más que merecido reproche, porque siendo su única esperanza, frecuentemente habrán de sentirse decepcionados con nuestra negligente conducta; y si ellos no lo hacen dado que su irracionalidad no les permite tales reflexiones, nosotros mismos deberíamos de ser los primeros en reconocer lo equivocado del camino que a menudo escogemos en esta lucha.

Comencé escribiendo sobre admiración y agradecimiento, y finalizo haciéndolo de reproches y decepciones. Unas valoraciones y otras son compatibles, porque nadie niega las mejores intenciones ni lo valioso del esfuerzo y del compromiso, pero eso no puede convertirnos en ciegos ante las consecuencias de nuestros fallos.

De ningún modo podemos sentirnos plenamente orgullosos ni satisfechos, y lo deseable es que los pequeños logros nos sirvan para infundir ánimos y para aprender de las equivocaciones, no es inteligente dejarnos llevar por la arrogancia y creer que estamos cumpliendo con nuestras obligaciones para con aquellos a los que siempre les corresponden los desechos de la moral humana, porque en el movimiento animalista seguimos mostrándonos como numerosos grupúsculos, desorganizados, desunidos y a veces, parece que con intereses dispares. Si nos empeñamos en continuar así, tardaremos mucho más tiempo en que los animales dejen de padecer y de morir por culpa de la intervención del hombre.

Gracias a todos compañeros y enhorabuena por lo conseguido, pero por favor, detengámonos a analizar qué es lo que estamos haciendo mal, porque a estas alturas, deberíamos de haber avanzado mucho más. Sin autocrítica no hay voluntad de enmienda ni posibilidad de superar los errores, errores que cuestan muchas vidas cada día. Por eso, antes de susurrar con mil voces aisladas que "no al maltrato a los animales", expresemos de forma clara y rotunda a los nuestros, que queremos luchar todos unidos y tal vez, en la próxima ocasión, esos susurros se transformen en un único grito atronador e imposible de ignorar.

Siempre acusamos a los responsables políticos de indiferencia ante el infortunio terrible y permanente al que condenamos los seres humanos a los animales, pero tal vez, su desinterés y su falta de sensibilidad, se deba en gran medida a que nosotros, los animalistas, somos unos grandes indolentes, acomodados en una dinámica tan repetitiva como improductiva y sobre todo, demasiado empeñados en ponerle nombres propios a una lucha que ha de ser universal y anónima, como anónimas son todas las criaturas que siguen muriendo cada día, mientras a nosotros se nos llena la boca con la promesa de hacerles justicia.

lunes 28 de diciembre de 2009

Vamos todos contra las masacres en Plaza de toros la Santamaría de Bogotá



LA CITA ES A PARTIR DOMINGO 17 DE ENERO A LA 1:30PM EN CALLE 26 CON CRA 7 BOGOTA
!CON TU APOYO ALGUN DIA LO LOGRAREMOS!!

jueves 24 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO 2010


miércoles 23 de diciembre de 2009

EL KARMA DE LA EMPRESA AEREA AIRCOMET PATROCINADORA DEL MALTRATO HACIA LOS ANIMALES

Expresamos nuestra tristeza a los funcionarios de esta esta compañía de aviación porque posiblemente quedaran desempleados; pero nuestro más absoluto rechazo a esta compañía aerea por apoyar las infames y sangrientas corridas de toros.
Cabe aclarar que la compañía AIRCOMET es una de las empresas patrocinadoras de la temporada de masacres de toros en la Plaza de Torturas la Santamaría de Bogotá Colombia conjuntamente con la LOTERIA DE BOGOTA , RON SANTAFE Y REVISTA SEMANA.

jueves 17 de diciembre de 2009

LA COBARDIA DE LOS TAURINOS O ADICTOS A LA TORTURA Y LA VIOLENCIA http://cinoticias.com/2008/10/27/la-cobardia-de-los-taurinos/

En un conocido foro de aficionados a las corridas de toros uno de los participantes del mismo, también taurófilo, dejaba hace poco la siguiente pregunta: “¿Qué opináis de tradiciones como el Toro de la Vega o el de Medinaceli; no creéis que son crueles y que deberíamos desde el mundo taurino expresar nuestro parecer?”. La respuesta no dejaba lugar a dudas y decía así: “Ese tema mejor ni tocarlo, da lo mismo si son crueles o no, pero no se te ocurra mentar el asunto, porque empiezan por prohibir el Toro de la Vega y al final nos quedamos sin nuestra Fiesta”. Dicho y hecho, la línea de debate murió en ese punto y el asomo de sensibilidad, muy peculiar puesto que venía de boca de un taurino pero sensibilidad en definitiva, desapareció con la pragmática advertencia de su compañero de tendido y de foro.

Creo que cuando menos es para reflexionar. Imaginemos que yo tengo a unos cuantos inmigrantes trabajando en condiciones esclavistas en un taller de costura y en esto, que se me ocurre la posibilidad de denunciar un caso que conozco de unas mujeres extranjeras a las que tienen retenidas día y noche en un club de alterne, pero mi socio, que no es tan “idealista” como yo me detiene diciéndome: “que ni se te pase por la cabeza, esas chicas dan mucha lástima pero ya sabes lo que pasa, empiezan desmantelando el prostíbulo y al final acaban haciendo lo mismo con nuestra nave”. Y yo me quedo quietecito claro; pasado el arranque de solidaridad me doy cuenta de que mejor no “menear” el asunto, porque acaso mi comportamiento no es mucho más digno que el de los proxenetas, tal vez yo no soy mucho mejor que ellos y cerrado el lupanar, vengan a por mi taller y eso es algo que no quiero por encima de cualquier consideración moral o conciencia de injusticia.
Ya, ya lo sé, tener a personas trabajando en esas condiciones infrahumanas no es legal y el Toro Alanceado de Tordesillas, el Toro Júbilo de Medinaceli, el de Coria o los embolados sí lo son, al igual que las corridas. Pero la cuestión aquí no es la legitimidad del hecho sino la actitud falsa, cobarde, individualista e interesada hasta la aberración que muestran los taurinos, capaces de pasar por alto aquello que incluso ellos consideran una crueldad, con tal de no correr el riesgo de no verse privados de su sangrienta diversión. Si esa actitud no es egoísmo en grado sumo desde luego que se le parce mucho.
Los del Patronato del Toro de la Vega se justifican cuando ya no les quedan argumentos diciendo que mueren muchísimos más animales en las plazas, que lo suyo es una vez al año únicamente -como si una vida por si sola no tuviese valor – y los taurinos simplemente callan y consienten, en gran número porque desde su óptica de absoluto desprecio al animal y total indiferencia ante su sufrimiento están de acuerdo con esas tradiciones salvajes y el resto, aquellos que las ven demasiados bárbaras, los que piensan que el toro no merece morir bajo las lanzas o quemarse vivo – pero sin embargo, se deleitan con la pica, las banderillas y la espada- simplemente no se meten en el asunto para no verse salpicados, no vaya a ser que nuestro gobernantes, en un alarde hoy por hoy impensable de lucidez y cordura, decidan que ya ha llegado el momento de erradicar la brutalidad y la muerte de un ser vivo como supuesta forma de cultura y diversión.
Así que unos y otros siguen con su exaltación de la tortura cada uno esgrimiendo sus patéticas razones, a cual más rebuscada, incongruente y absurda pero todas ellas con un denominador común: pretender convertir cara a la galería el padecimiento de un animal en una actividad imprescindible y de indudable valor social. Cambia el pueblo, el toro, la indumentaria o la plaza, pero el final siempre es uno: un animal agonizante, manando sangre por su heridas y que muere a manos de uno o varios energúmenos, una pandilla cafre y violenta. Y puesto que como todos ellos comparten el deseo de poder seguir maltratando y matando a un ser que consideran inferior y criado para tal carnicería, acaban, cómo no, haciéndose las víctimas y arremetiendo contra los “malos”: los antitaurinos, esos a los que tachan de terroristas o cazasubvenciones, según les dé, nada digno de asombro por otra parte cuando a menudo tienen el “cuajo” de afirmar que ellos por encima de toro aman y respetan al toro.
Uno entra en las páginas de los partidarios del Toro de la Vega, lee los comentarios de Coria, Medinaceli o de las corridas y la verdad, dan la impresión muchas veces de ser asociaciones benéficas, dedicadas a proteger la naturaleza, a cuidar de los más necesitados y preservar y fomentar la cultura, que están siendo atacadas por una horda de furibundos melenudos, con espantosas camisetas y pancartas amenazantes. Dicen cosas tales como: “nos insultan”, “nos sentimos acosados”, “no respetan nuestras costumbres”… Tiene guasa el asunto. Ellos cogen a un animal tan capaz de sentir como nosotros, le procuran una tortura atroz y al final lo matan de algún modo despiadado y pobrecillos, se sienten presionados y ofendidos por aquellos que piden respeto a la vida y que gritan que la tortura no puede ser legal. ¿Y el toro?, ¿no les preocupa cómo se siente?, o es que a lo mejor como ellos dicen, el animal se encuentra feliz con bolas de fuego sobre su cabeza, recibiendo los lanzazos o cuando la pica le destroza por dentro; salta contento a la plaza y corre dichoso por el campo perseguido por lanceros e incluso por excavadoras como hacen en Galápagos (Guadalajara).
Hay que ser o muy hipócrita y rastrero para soltar tal majadería pretendiendo que la sociedad se la crea o muy cretino para asumirla como real, pero el caso es que los que torturan y matan siguen con su cantinela de que lo suyo es casi una labor social y que los antitaurinos son prácticamente delincuentes. Por eso, los del Patronato del Toro de la Vega -pacíficos donde los haya- se sienten agraviados cuando ven que la Guardia Civil escolta a los activistas contra el maltrato animal que van a manifestarse a Tordesillas ¿De quién los protegen -se preguntan- de ellos?, si son unas almas caritativas incapaces de causar el menor daño, si pasamos por alto claro el infligido al toro y las agresiones sufridas por los que sin ser de su grupo, han intentado tomar imágenes de la muerte del animal. Y teniendo en cuenta que lo que hacen es legal y protegido oficialmente, o sea, que de forma incomprensible pero es verdad que están actuando dentro de la Ley, invita a pensar el hecho de que los mismos que lo permiten y subvencionan, son conscientes de la violencia de sus patrocinados y saben que han de enviar a las fuerzas de seguridad para que los manifestantes no se vean atacados físicamente.
Deberían de preguntarse Ayuntamientos, Juntas y Gobiernos, qué clase de degeneración es la que están consintiendo y alentando al autorizar y financiar estas costumbres y fiestas, cuando saben que su finalidad es torturar a una animal y tienen constancia de la violencia que utilizan sus adeptos o de otro modo, no mandarían a la Guardia Civil para proteger a los antitaurinos. Podemos llamarlo humanidad, compasión, justicia, respeto, progreso, cordura o ética, pero la realidad es que para detener por ley el maltrato a los animales existente en los festejos taurinos existen razones sobradas, sin embargo para seguir consintiéndolo no hay ni una sola que se pueda emplear desde la inteligencia, la sensibilidad y la decencia. Ahora, si el dinero que mueven o el temor a perder votos están por encima de esos principios -al igual que el miedo a que se prohíban las corridas estaba por encima de la práctica de la crueldad en el del foro taurino- que nos lo digan de una vez, al menos así no tendremos la sensación de que nos toman por imbéciles cuando nos dicen que el toro apenas siente dolor o que son tradiciones necesarias y enriquecedoras. Autor: Julio Ortega Fraile

jueves 10 de diciembre de 2009

VIVE COLOMBIA VIAJA POR ELLA SIN TORTURAR ANIMALES.

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